martes, 29 de enero de 2013

Los arquitectos no firmamos los edificios

¿Acaso la prolífica obra de Javier Goerlich se debe, además de a su talento, a una brillante estrategia de marketing y a su inconfundible marca personal? Aquí podemos ver la firma del arquitecto en los inmuebles de las calles Císcar, 8 y Grabador Esteve, 12 y 16 / Carlos Izquierdo García.

Es algo propio de arquitectos caminar por las calles con la vista puesta en los edificios que la flanquean. En raras ocasiones mi mirada, al observar una fachada, tropieza con una inscripción que recuerda al compañero que proyectó el inmueble. Teniendo en cuenta la cantidad de bloques que me rodean y las muchas construcciones frente a las que paso a diario, resulta extraño que este encuentro fortuito no se produzca más a menudo, por muy despistado que pudiera llegar a ser.

Firmas de los artífices en el edificio número 23 de la calle Marino Blas de Lezo y en el bloque número 84 de la calle Colón / Carlos Izquierdo García.

Y es que la mayoría de los edificios no están firmados por sus artífices: no figura en ellos quién los diseñó,  tampoco quién dirigió las obras, ni quien ejecutó los trabajos. Esta ausencia me deja pasmado. Pensando cuánto nos encanta a los arquitectos ser mencionados en los carteles de obra y considerando que casi todos los técnicos nos apresuramos a colocar una placa anunciando nuestros servicios en el bajo del bloque donde trabajamos, o incluso en nuestra propia vivienda, no me explico cómo podemos dejar pasar semejantes oportunidades para darnos a conocer.

Creo que, además de firmar los proyectos, deberíamos acostumbrarnos a dejar constancia de la autoría en nuestras creaciones, de igual manera que cualquier artista la hace patente en su obra de arte, sea cual sea su soporte. Esta manera de proceder no solo nos daría más visibilidad, sino que además ayudaría a los investigadores del futuro, quienes, al leer el documento construido, podrían tirar de este hilo para desenmarañar la madeja de la historia.

El arquitecto M. Martínez Ortega tenía bien aprendida la lección y dejaba patente su autoría en todos los bloques que proyectaba, como en estos de la calle Císcar, 21 y de la calle Burriana, 48. En este segundo edificio, bajo el nombre del arquitecto se adivina la firma del aparejador, prácticamente oculta tras la pintura / Carlos Izquierdo García.

El tramo de la calle Burriana más cercano al parque del Turia tiene numerosas obras proyectadas y firmadas por M. Martínez Ortega, como los edificios con los números 50 y 52 / Carlos Izquierdo García.

Es evidente que la negación categórica que encabeza estas líneas no es absolutamente cierta. Hay una minoría de arquitectos que sí que plasmaron sus nombres en las fachadas de los edificios que proyectaron, pero son tan pocos que el título de esta entrada podría pasar por verdad. Y resulta curioso que este reducido número de profesionales, quizá fruto del azar o acaso gracias a una maniobra de marketing bien hecha, tienen varias obras construidas y rotuladas en una misma calle o barrio de la ciudad.

A Manuel Peris Vallbona no había que darle ningún consejo sobre lo importante que resultaba plasmar su nombre en las obras que diseñó, como en el bloque número 35 de la calle Císcar o en el edificio número 46 de la calle Burriana / Carlos Izquierdo García.

Estos escasos arquitectos que optaron por dejar clara su autoría y cuyas firmas he podido fotografiar, se decantaron por estampar sus nombres en dos puntos de la fachada: en los alrededores de la puerta principal o bien en el entresuelo del bloque, de tal forma que quedasen a salvo de las posibles modificaciones que sufriesen los frentes de los bajos comerciales. En cuanto a los materiales que eligieron, predominan los azulejos cerámicos, aunque también son frecuentes los rótulos grabados sobre los aplacados pétreos, las letras corpóreas que sobresalen del paramento y los nombres recortados en chapa metálica.

La ubicación de las inscripciones hacen que a veces se vean amenazadas por la publicidad o por los porteros automáticos, como se ve en estas imágenes de la calle Císcar, 18 y de los números 102 y 108 de la calle Fernández de los Ríos (Madrid) / Carlos Izquierdo García.

Y tú, ¿has firmado alguno de los inmuebles que has proyectado? ¿Conoces algún edificio en el que esté plasmado el nombre de su artífice?

martes, 22 de enero de 2013

Una muela que ha rodado mucho

Parroquia de Cristo Rey en 2011, antes de la restauración de su fachada. Voluntarios trabajando en su interior durante el campo de trabajo del verano de 2011 / Carlos Izquierdo García, Arantzatzu Martínez y Carmen Masó Vendrell.

Hoy, con motivo de la celebración de San Vicente Mártir, escribo acerca de una noticia relativa al patrón de nuestra ciudad, que ha alcanzado gran eco en la prensa local de los últimos días: el descubrimiento de una piedra que pudo formar parte de la rueda de molino que lastraba el cuerpo de San Vicente cuando fue arrojado al mar.

Como no podía ser de otra manera, la pieza se encuentra en la antigua iglesia de San Vicente de la Roqueta, hoy conocida como parroquia de Cristo Rey. 

Conozco bien este templo, porque allí participé como voluntario en las últimas dos ediciones del Curso de Recuperación de Artesanías Tradicionales en el Medio Rural, organizado por el departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valencia. Nuestra labor consistió en la recuperación de esgrafiados ocultos, la restauración de algunos retablos de las capillas laterales y la decoración de la mitad superior de la capilla de la Comunión, incluido el cupulín.

En estos campos de trabajo conocí a Francisco José Soriano, un historiador que lleva años colaborando en estos talleres y que ahora es el protagonista de la noticia que se ha hecho pública.

Diferentes vistas del sillar custodiado en la parroquia de Cristo Rey. En su frente se aprecian los relieves del aspa y la muela, la inscripción alusiva al santo y el año en que posiblemente fue tallado a partir de la rueda de molino, mientras que en su parte superior existe un rebajo / Carlos Izquierdo García.

Él ha sido el encargado de investigar acerca del origen y del periplo de una piedra custodiada desde hace años en la entrada a la iglesia. Este pétreo no es una roca cualquiera, ya que tiene unos relieves y una inscripción que aluden al mártir valenciano, a lo que se suma una concavidad que invita a pensar que fue tallada a partir de la muela a la que se amarró el cadáver de San Vicente para hacerlo desaparecer bajo las aguas.

Las conclusiones de ese estudio las presentó ayer, en una interesante conferencia celebrada en la propia parroquia. La charla se dividió en tres partes: las reliquias y su evolución histórica; la muela que se veneraba junto al sepulcro del santo en la iglesia medieval; y el hipotético origen de la pieza pétrea existente.

Aunque fruto de este estudio no se puede afirmar categóricamente que este sillar fue parte de la muela que lastró el cadáver del santo, sí que ha servido para plantear una teoría sobre su origen, así como para arrojar luz sobre el pasado de esta pieza, que tiene a sus espaldas una larga historia de veneración.

El historiador Francisco José Soriano durante su charla y junto a la pieza sobre cuya historia investigó / Carlos Izquierdo García.

Para quienes no pudieron asistir a la conferencia y sienten curiosidad por esta piedra, a continuación dejo un vídeo que resume la ponencia:


Si quieres saber más sobre el sillar, échale un vistazo a los artículos publicados en prensa: 
http://www.levante-emv.com/valencia/2013/01/19/rueda-molino-salio-mar/967911.html
http://www.lasprovincias.es/20130118/comunitatvalenciana/valencia/cristo-vicente-201301181431.html

Pero si lo que te interesa es conocer mejor la historia del antiguo monasterio al que pertenecía el templo, te recomiendo leer el libro que el conferenciante publicó junto a Amadeo Serra Desfilis, titulado San Vicente de la Roqueta.

jueves, 10 de enero de 2013

V Semana de la Artesanía de la Comunidad Valenciana

El Centro de Artesanía de la Comunidad Valenciana, en cuyo sótano trabajaron Mercedes y Marcos, que son cestera y restaurador de muebles respectivamente / Carlos Izquierdo García.

Recientemente acudí al Centro de Artesanía de la Comunidad Valenciana para participar en esta semana dedicada a los oficios, cuya quinta edición coincidió con la celebración del 25º aniversario de la entidad anfitriona. Y para festejar dicha efeméride, se organizó un amplio programa de actividades, de entre las cuales destacaría los talleres de artesanía en vivo.

Para mí, el acto fue como una invitación a colarme en los obradores de los diferentes artífices para descubrir sus secretos profesionales y maravillarme con su buen hacer. Una gran ocasión para que los artesanos demostraran la maestría en sus oficios y dieran a conocer sus productos, así como para que los visitantes pudiéramos preguntarles cualquier duda acerca de su trabajo (procesos, técnicas, materiales, herramientas, etcétera).

Tres diestros artesanos en acción: el ceramista Enrique y los vidrieros Juan y Ana / Carlos Izquierdo García.

Durante esa jornada tuve la suerte de: saber algo más sobre cestería, de la acelerada mano de Mercedes; descubrir cómo se teje un asiento de rejilla viendo al polivalente Marcos, que es capaz de restaurar todo tipo de muebles; conocer cómo se hacen los tradicionales socarrats, gracias a las explicaciones de Enrique, a quien no le tiembla el pulso a la hora de pintarlos; entender el proceso de fabricación de una vidriera, mediante los sabios comentarios de Juan; y de ver cómo Ana insuflaba una segunda vida a los recipientes de vidrio, sin pasar necesariamente por su fusión.

Todos ellos tuvieron a bien dedicar unos minutos a explicarme su oficio, ilustrando sus exposiciones con demostraciones en directo de su saber hacer. A continuación os dejo los vídeos que grabé durante la actividad, para que aquellos a los que os apasiona lo hecho a mano disfrutéis con la destreza de estos hábiles artesanos.







Y no olvidéis que al final de esta entrada podéis valorar la calidad de su contenido respecto al resto de posts de mi blog. ¿Qué opináis?

sábado, 29 de diciembre de 2012

Visita a la casa del artista Andreu Alfaro

Algunas imágenes del exterior de la vivienda, emplazada en el centro de una parcela ajardinada / el fabricante de espheras.

Domingo 4 de noviembre de 2004, doce de la mañana. 4 estudiantes de arquitectura, entre los que me cuento, nos acercamos hasta la urbanización Santa Bárbara, en Rocafort, dispuestos a analizar la casa de Andreu Alfaro para desarrollar un trabajo de la universidad. Una vez allí, los guardias de seguridad nos pusieron en contacto con el propietario quien, pese a no conocernos ni haber concertado con nosotros la visita, nos autorizó a acceder a su hogar. Recorrimos el camino que separaba el puesto de control de la casa del artista y en este trayecto pudimos comprobar que estábamos en una lujosa urbanización que no respondía a una trama reticular, sino que seguía un trazado sinuoso que daba origen a generosas parcelas.

Al llegar, el escultor nos recibió en la puerta de la valla que limitaba su propiedad y nos hizo pasar, guiándonos en nuestra visita. Andreu Alfaro tenía 75 años y, aunque a ratos le costaba mantenerse sobre sus pies y estaba algo desmemoriado, fue muy amable con nosotros y nos trató de maravilla.

Sucesión de superficies cóncavas y convexas de color salmón en las fachadas de la vivienda / el fabricante de espheras.

Al abrirnos la puerta de la valla exterior pudimos contemplar la casa. Fue diseñada por un amigo del artista: el arquitecto Emilio Giménez Julián. Se trataba de una vivienda aislada, ubicada en el centro de una amplia parcela con una piscina y jardín alrededor. Exteriormente, llamaban la atención la sucesión de volúmenes sinuosos, suaves, sin aristas y el color salmón de sus fachadas. Los frentes estaban formados por una serie de superficies cóncavas y convexas que se retranqueaban o sobresalían, formando un conjunto de naturaleza orgánica.

Imágenes de la antigua exposición, que hoy es un grandísimo salón y de la sala de estar de la vivienda / el fabricante de espheras y Ernesto Bravo.

Aunque el taller de Alfaro se encontraba por entonces en Godella, todavía se intuía en la casa las dos partes del programa en las que se dividió originalmente la distribución: por un lado los espacios amplios y a doble altura del estudio y, por otro lado, las estancias a escala doméstica de la vivienda. Ambas zonas estuvieron unidas por el garaje, que en su día actuaba como rótula. El interior de la casa era agradable, amplio, blanco y gozaba de una iluminación cuidada, lograda mediante el uso de mallorquinas y la iluminación indirecta de las claraboyas. El mobiliario respondía al proyecto original del arquitecto y por doquier colgaban obras de grandes artistas (Mompó, Sempere, Miró, Julio González...) acerca de quienes Andreu nos contó anécdotas.

Tras tomar algunas fotos a la casa, pasamos al enorme salón que años atrás había sido la exposición y Andreu accedió a que le hiciera una entrevista. Durante la conversación hablamos sobre todo de la vivienda, pero también hubo tiempo de abordar otros temas, como su método de trabajo, la influencia del mercado en la creación artística y la relación entre la forma y la función, un aspecto que planteó mencionando a otro valenciano universal que ha cultivado tanto la escultura como la arquitectura: Santiago Calatrava. Al ser yo estudiante de arquitectura, hizo constantes referencias a mi disciplina, tratando algunos de los temas de actualidad en el panorama arquitectónico de aquel momento.

A continuación os dejo algunos fragmentos de dicha entrevista inédita. Como la calidad del sonido no es buena, os recomiendo escucharla con auriculares. Para facilitaros la escucha he transformado el clip de audio en dos vídeos subtitulados y he ilustrado la conversación con algunas imágenes. ¡Que la disfrutéis!



Con idea de hacer más participativo este espacio, a partir de ahora incorporo las reacciones a las entradas de mi blog. Las encontraréis al final de cada post y gracias a ellas podréis valorar si la publicación os ha sorprendido por su calidad, si tiene un nivel similar al del resto de las entradas o bien si creéis que la calidad de los contenidos ha caído en picado en ese nuevo post. ¡Espero vuestras opiniones!

viernes, 21 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!

Detalles del espectacular belén montado por la Agrupación Belenística Benimaclet en un bajo de la calle Puzol, una de las arterias que desembocan en la plaza del barrio / Carlos Izquierdo García.


Diorama de una calle y otra vista del belén de mi barrio, ambos creados por la Agrupación Belenística Benimaclet / Carlos Izquierdo García.


Más escenas del impresionante belén creado por la Agrupación Belenística Benimaclet / Carlos Izquierdo García.

No podía dejar pasar las entrañables fechas en que nos encontramos sin desearos lo mejor a todos aquellos que me habéis leído, comentado y animado desde el nacimiento de este joven blog. Y que mejor manera de hacerlo que a través de estos pesebres, salidos de las hábiles manos de los belenistas.


Belén a tamaño natural montado en la catedral de Valencia por el taller de José Luis Mayo Lebrija y otro de los dioramas creados por Pedro Ródenas Fuentes / Carlos Izquierdo García.


Este es uno de los tres dioramas, creados por Pedro Ródenas Fuentes, que se muestran en la nave lateral de la Catedral de Valencia / Carlos Izquierdo García.

Son impresionantes las obras de estos artesanos por el grado de detalle que alcanzan, los efectos de profundidad que les imprimen mediante sabios juegos de perspectiva y las cotas de realismo que logran, gracias a la introducción de la iluminación o de movimientos mecanizados que hacen las delicias de los espectadores.

Diorama artesano titulado Cabalgata de Reyes, montado en el Centro de Artesanía y salido de las manos de Enrique Villagrasa Belenguer y Ángel F. Montero Raya / Carlos Izquierdo García.

Además de estos pesebres, podéis visitar en Valencia muchos otros que son tanto o más espectaculares que los que aquí os muestro. A continuación os dejo una lista con una serie de ellos que nos recomienda ver la Asociación de Belenistas de Valencia:
- L'Almoina. Edificio Punt de Gantxo. Junto a la Catedral de Valencia.
- Lo Rat Penat. Calle Trinquete de Caballeros, 10.
- Sala Lametro. Estación de metro Colón, plaza Pinazo.
- Museo Nacional de Cerámica. Calle Poeta Querol, 2.
- La Galería Jorge Juan. Calle de Cirilo Amorós, 62.
- Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Plaza de la Madre Teresa Jornet.
- Albergue San Juan de Dios. Calle Luz Casanova, 8.

Pequeño belén montado en la iglesia de San Juan del Hospital / Carlos Izquierdo García.

¡Que los disfrutéis! Próximamente publicaré una entrada en homenaje al maestro Andreu Alfaro, que hace poco nos dejó. En ese futuro post podréis escuchar una entrevista inédita que, siendo todavía universitario, tuve la suerte de hacer al artista.

lunes, 17 de diciembre de 2012

El Castillo-Palacio de Betxí

Fachada del monumento a la plaza Mayor, en la que se aprecia la portada almohadillada y el frente más elevado de la casa de Pascual Meneu Meneu / Carlos Izquierdo García y el fabricante de espheras.

Tal como os prometí en la entrada que inauguró este blog, aquí tenéis una de las experiencias únicas que he tenido la suerte de vivir gracias a mi profesión. Se trata del privilegio de visitar una de las mejores edificaciones renacentistas valencianas y de la fortuna de trabajar sobre dicho monumento normalmente cerrado al público.

El inmueble en cuestión es el Castillo-Palacio de Betxí, una construcción medieval asentada sobre restos más antiguos y que ha experimentado múltiples reformas hasta nuestros días, siendo especialmente reseñables la remodelación que se llevó a cabo durante el Renacimiento. De esta época datan tanto la portada principal como la planta baja del claustro, ambas de piedra.

Sobre la arquería renacentista, construida en piedra, se levantó a principios del siglo pasado una galería de ladrillo / Carlos Izquierdo García y el fabricante de espheras.
Observando los restos conservados y analizando el parcelario urbano, se puede intuir la configuración que debió tener el inmueble en época renacentista. Sería entones un edificio de planta cuadrangular, con baluartes en sus esquinas, organizado en torno a un claustro central y defendido por un foso, que lo rodeaba.

Durante parte del siglo XX, algunas zonas del monumento fueron utilizadas como salas de espectáculo: la nave abovedada fue el Cine Palacio, la planta primera del ala este albergó el Teatro Liceo y el patio trasero funcionó como el Cine Terraza / Carlos Izquierdo García y el fabricante de espheras.
El Castillo-Palacio que permanece hoy en pie sólo es una sombra de lo que otrora fue. Aunque algunas zonas de la antigua fortaleza han desaparecido con el paso de los siglos, los elementos arquitectónicos que se conservan nos revelan su pasado esplendor. Actualmente el inmueble está parcialmente arruinado y es una preexistencia descarnada que en muchos puntos nos muestra su naturaleza constructiva, poseyendo una gran capacidad evocadora y un cierto encanto decadente.

Algunas partes del edificio fruto de las intervenciones de Pascual Meneu Meneu: la galería de la planta primera, una estancia de su casa y la escalera de su vivienda / Carlos Izquierdo García y el fabricante de espheras.
Afortunadamente, el edificio ha sido exhaustivamente estudiado en los últimos años, razón por la cual el punto de partida de nuestra intervención es envidiable. Entre la abundante documentación referente al monumento, destacan los Estudios Previos llevados a cabo gracias a un convenio de investigación establecido entre el Ayuntamiento de Betxí y la Universidad Politécnica de Valencia. Uno de los miembros del equipo que elaboró los mismos fue la doctora arquitecta Liliana Palaia Pérez, que es especialista en conservación de la madera y tal vez la profesional que mejor conoce a nivel constructivo este histórico inmueble.

En la casa de Pascual Meneu Meneu se conservan pinturas murales y decoración en los revoltones de algunos forjados. Como se ve, las viguetas han sido nombradas, porque se hizo un diagnóstico de su estado en los Estudios Previos / Carlos Izquierdo García y el fabricante de espheras.
Por eso, por nada del mundo podíamos perdernos la conferencia que pronunció Liliana el pasado 23 de noviembre acerca del proceso constructivo del Castillo-Palacio, así como sobre su estado actual. La charla estuvo organizada por la Associació d'Amics del Palau y contó con la colaboración de la Fundació Novessendes, en cuyo local tuvo lugar el acto. A continuación os dejo un vídeo que resume la ponencia y, para los más aplicados, el audio de toda la conferencia.

Este vídeo ha sido retirado por petición expresa de la conferenciante.


Este audio ha sido retirado por petición expresa de la conferenciante.

Este audio ha sido retirado por petición expresa de la conferenciante.

Podéis encontrar más información sobre el monumento o sobre los Estudios Previos que acerca del mismo se realizaron, en los siguientes enlaces:

jueves, 29 de noviembre de 2012

El rodeno, un pétreo local

Detalle de una roca de rodeno en la antigua cantera de El Puig de Santa María / Carlos Izquierdo García.

Aunque no nieve en la zona costera valenciana, ya se hace notar la Navidad en nuestras tierras, porque los frutales que tapizan las planas, pese a no tener la silueta del abeto, se transforman espontáneamente en auténticos árboles navideños al engalanarse con sus frutos.

Para celebrar estas fiestas que se acercan, he pensado en teñir de tonos rojizos este blog, de una gama de colores que nacen de la tierra y que forman parte de la identidad valenciana. Son las tonalidades del rodeno, una piedra arenisca común en nuestra geografía y que podemos encontrar a escasa distancia de Valencia. No hay más que echar un vistazo a las últimas elevaciones de la Sierra Calderona (por ejemplo al Monte Picayo) para adivinar la abundancia de este pétreo.

Encintado de la calle Palomino y bordillo de la calle San Jacinto, formado por piezas especiales con resalte en uno de los extremos y rehundido en el opuesto / Carlos Izquierdo García.
Tradicionalmente se ha utilizado profusamente en construcción, por ser un material local, abundante y de gran dureza. Estas características hicieron que se recurriera a él para materializar los bordillos del acerado de las calles, una parte de la urbanización muy expuesta a todo tipo de golpes y que sufre un gran desgaste.

Las arterias de nuestros pueblos y ciudades están surcadas por kilómetros de líneas rojas. Rayas que serpentean y que dejan claro cuál es el espacio propio del peatón y cuál es el ámbito reservado a los vehículos. En ocasiones, estas líneas se transforman en planos, ya sean horizontales o verticales.

Calzada y encintado de piezas de rodeno en la calle Sagrario del Salvador y explanada adoquinada con ese material en la Fundación Laboral de la Construcción / Carlos Izquierdo García.
Muro con curioso aparejo de piezas de rodeno en las ruinas de los Jardines del Real / Carlos Izquierdo García.
Posiblemente parte del rodeno utilizado en los encintados de la ciudad de Valencia provenía de El Puig de Santa María, pues dicha localidad se encuentra próxima y bien comunicada con el Cap i Casal y allí se halla la última estribación de la Calderona, que llega prácticamente hasta el mar. Está comprobado que, a principios del siglo XX, hubo al Este del municipio una cantera en la que se extraía rodeno. Dichas rocas, tras ser transportadas por ferrocarril hasta el puerto de Valencia, se aprovecharon para la construcción de una escollera. Puedes encontrar más información sobre la explotación de este yacimiento de rodeno para las obras portuarias, en el siguiente artículo:

En la cantera de El Puig de Santa María, junto a la carretera V-21, aparte de afloramientos de rodeno se aprecian los restos de lo que sería el antiguo muelle de carga de las rocas / Carlos Izquierdo García.
Por desgracia, en las obras de reurbanización, esta piedra que fue tan frecuente en nuestras calles está siendo sistemáticamente suplantada por otros materiales industriales, ajenos a nuestra tradición y sin ningún tipo de raigambre con el lugar. Así están desapareciendo kilómetros y kilómetros de encintado de rodeno y multitud de piezas especiales labradas por nuestros antepasados. Esta situación fue denunciada hace años en un artículo del periódico Las Provincias:

Encintados en la calle Marevella y pavimento de hormigón impreso en la calle de les Adoberies, con bandas rojas que evocan los desaparecidos bordillos / Carlos Izquierdo García.
Aún hoy podemos ver al rodeno presente en el firme de algunas arterias de nuestra ciudad, sobre todo en aquellas calles secundarias cuya urbanización ha quedado obsoleta por su antigüedad. En esos viales olvidados, con aceras en mal estado y calzada bacheada, ahí siguen los bordillos de rodeno, ennegrecidos y ligeramente exfoliados, pero todavía en servicio.

Un bordillo tipo buzón en funcionamiento en la calle Marevella y otro fuera de servicio, cegado y relevado de su función por una rejilla, en la calle Ángel Custodio / Carlos Izquierdo García.
Comprendo que las intervenciones de reurbanización son necesarias y que, cuando se actúa sobre calles estrechas del centro histórico, lo propio es acabar con las aceras ridículamente estrechas, eliminar los encintados y pavimentar todo el viario a un mismo nivel. A pesar de eso, las piezas de rodeno no se quedan fuera de juego, sino que pueden gozar de una segunda oportunidad en la nueva configuración del vial, gracias a la capacidad que han demostrado de pavimentar superficies.

Pavimento de adoquines de rodeno en el patio de acceso al Real Monasterio de la Santísima Trinidad / Carlos Izquierdo García.
Aunque poco a poco el rodeno tiende a desaparecer de nuestras ciudades en favor de los materiales industriales, hay que mencionar que en algunas intervenciones recientes llevadas a cabo en Valencia se ha recurrido a este noble material. Una muestra sería la urbanización de los alrededores de la Alquería de Barrinto, realizada con un adoquinado de rodeno que dialoga perfectamente con dicha construcción vernácula.