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Una amplia nave industrial alberga el taller, donde el
artista esculpe con diferentes materiales / Carlos Izquierdo García.
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Recientemente me desplacé hasta Carlet, invitado por el colectivo Crearqció,
para conocer la obra, el espacio y la forma de trabajo de Jaume Espí. Una nave
industrial diáfana es el lugar donde surge el universo creativo de este
artista, un auténtico laboratorio donde experimenta con diferentes sustancias y
materiales (piedra, arcilla, cera, ácido, moloquita, bronce, alginato, yeso,
cal, silicona...) y con sus cambios de estado (sólido, líquido o gaseoso). Es
un sitio fascinante, rico en texturas, lo que invita a tocar, un taller en el
que el artífice desarrolla su labor sobre un mobiliario al que innumerables
gotas y salpicaduras dan una apariencia a veces peluda, a veces nevada, y trabaja
entre estanterías llenas de moldes, pruebas y herramientas.
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Jaume y Nico trabajando con cera y moloquita / Carlos
Izquierdo García.
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La visita tuvo un carácter
práctico y didáctico, pues manchándonos las manos comprendimos la diferencia
entre positivo y negativo, experimentamos parte del proceso creativo y aprendimos
nociones de algunas de las técnicas que Jaume domina con tanta maestría. En
concreto, trabajando con arcilla, cera, ácido, moloquita y áridos, realizamos
los primeros procedimientos necesarios para fabricar una pieza de bronce.
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Obtención de un molde de alginato y relleno del mismo con hidrocal / Carlos Izquierdo García.
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Además, Jaume nos hizo una
demostración de un método rápido y sencillo de obtener un negativo y un
positivo: utilizando alginato e hidrocal respectivamente. Jaume se valió de este
simple ejemplo para aclararnos las ideas, así como para explicarnos otros
procesos más complejos de fabricación de moldes y de obtención de piezas a
partir de los mismos.
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Retirada del negativo para obtener la pieza / Fernando
Navarro Carmona y Carlos Izquierdo García.
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El viaje fue una verdadera
lección acerca del oficio del escultor en bronce. Ahora admiro más el
trabajo de estos artistas, porque soy consciente de lo laborioso que resulta
obtener una escultura de metal fundido. Hasta rematar una pieza es preciso
llevar a cabo un largo proceso con numerosos pasos, un trabajo paciente que
puede arruinarse por un descuido en cualquiera de dichas fases.
Agradezco a Crearqció la oportunidad que me brindó
de unirme a su visita y a Jaume Espí que me abriera su taller y el tiempo que dedicó explicándome con detalle su oficio.
La próxima semana os recomendaré visitar un lugar de Valencia que a mí me encantó. Un sitio imprescindible. ¿Te vas a quedar con la intriga de saber cuál es?