En esta foto decimonónica de Valencia se aprecia que, aunque era muy exagerado llamarla "la ciudad de las mil torres", sí que descollaban sobre su caserío infinidad de campanarios, liderados por el de la catedral / Jean Laurent (archivo Ruiz Vernacci).
Hace años, cuando estaba aprendiendo valenciano, cayó entre mis manos un libro titulado Introducció a un país, escrito en 1980 por Joan Francesc Mira i Casterà. Es una publicación divulgativa como cualquiera, pero entre los múltiples temas que abarca, dedica unas páginas a los modelos de asentamiento de nuestros pueblos y ciudades, así como a la silueta urbana de los mismos. Cuando lo leí, el planteamiento que hace respecto a este asunto me pareció muy acertado y, con el paso del tiempo, he podido comprobar que se ajusta bastante a la realidad. El autor propone dos tipos de asentamientos principales, que
engloban la mayoría de los municipios de nuestra comunidad, aunque no sean
los únicos patrones, ni todos los núcleos respondan estrictamente a sus
características. Son los siguientes:
- Un conjunto de poblaciones situadas en llanura y
fundadas en un importante cruce de caminos algunas veces, a lo largo de una vía
muy transitada en otras ocasiones, en lugares susceptibles de convertirse en
importantes mercados comarcales en algún caso, en puntos que controlan zonas
agrícolas muy feraces, o en sitios bien ubicados para colonizar y poner en
producción un amplio terreno baldío. Dentro de este grupo hay que distinguir entre los pueblos que, a pesar de emplazarse en
un llano, tienen un casco antiguo
irregular, formado por un laberíntico entramado de calles (de posible
herencia musulmana), y aquellos cuyo
centro histórico es regular, con una plaza central y calles rectilíneas y
paralelas (un trazado de origen romano o fruto de la aplicación de la planta
hipodámica en torno al siglo XIII). Aunque los núcleos urbanos se asientan
sobre una planicie, en algunos casos existe alguna pequeña colina dentro del
término municipal, una elevación en la que normalmente se ubica algún
santuario, ermita o calvario, como La Muntanyeta de Alberic, La Muntanyeta de Sant Salvadoren Alzira oLa Muntanyeta dels Sants de Sueca. Seguidamente menciono algunos ejemplos de otros municipios que responden
a este tipo de asentamiento, cuyos
nombres son enlaces a imágenes de los mismos: Betxí, Bonrepòs i Mirambell, Burjassot, Burriana, Castellón de la Plana, Elche, Nules (y su pedanía Mascarell), Tavernes Blanques, Valencia y Vila-real.
Imagen de Carpesa, una pedanía de Valencia en l'Horta Nord, cuyo paisaje también está presidido por una torre / Carlos Izquierdo García.
Panorámica de Tavernes Blanques, un municipio que nació flanqueando la Vía Augusta. En estas localidades del llano, aparte de los hitos religiosos que protagonizan el paisaje desde antiguo, suelen destacar los depósitos elevados y las torres de telecomunicaciones / Carlos Izquierdo García.
- Otro grupo de poblaciones son las dotadas de una acrópolis o
ciudadela dominante, que controla el curso de un río, un paso, un puerto
natural o cualquier otro enclave relevante desde el punto de vista estratégico.
A grandes rasgos, la estructura urbana de estas localidades suele estar formada
por una parte antigua elevada (ya sea el castillo, la catedral, la iglesia, el
núcleo primitivo...) y normalmente fortificada, una zona intermedia medieval o
moderna que se adapta a la falda del montículo, así como un ensanche en abanico
o círculo sobre la zona más baja y plana. En algunos casos, esta disposición
pudo ser adoptada, aparte de por razones defensivas, para ubicar el núcleo urbano en una ladera con orientación propicia, aunque poco productiva, y destinar los fértiles terrenos del llano a la producción
agrícola. A continuación doy algunos ejemplos de municipios que responden a
este modelo de asentamiento, cuyos
nombres son links a fotografías de los mismos: Alicante, Almenara, Ares del Maestrat, Banyeres de Mariola, Biar, Borriol, Castalla, Dénia, Xàtiva,
Jérica, La Vilavella, Montesa, Morella, Onda, Oropesa del Mar, Peñíscola, Sagunto, Sax y Villena.
El impresionante paisaje de Ares del Maestrat, cuyo castillo en ruinas se alza sobre la atalaya natural que supone la muela / Carlos Izquierdo García.
Si he de elegir entre mar o montaña, me quedo con un destinos como Dénia, que tiene lo mejor de ambos / archivo Loty.
Vista de Villena en el siglo XIX, una ciudad situada en una encrucijada de caminos. Se desarrolló principalmente en torno al Castillo de la Atalaya, permitiendo el cultivo de su vega / Jean Laurent.
Cuando leí acerca de esta
sencilla clasificación, lo que más me
fascinó es que estos dos sistemas abarcaran la mayoría de municipios
valencianos. Con el tiempo, me he ido explicando el porqué de esta
dicotomía, que es la dualidad geográfica
de nuestro territorio: planas litorales por una parte, e interior montañoso
por otro lado.
Ahora que conoces este par de
modelos, cuéntame, ¿a qué grupo pertenece tu localidad?
Arreglos
en la Semana Santa Marinera de Valencia: Jesús
ante las mujeres de Jerusalén (calle de la Reina, 209), María Santísima de las Angustias (calle
Espadán, 6) y Santísimo Cristo de los Afligidos (calle José Benlliure, 74).
Como se ve en el primer caso, a veces junto al arreglo hay un espacio con
sillas donde los visitantes pueden sentarse para conversar o rezar / Carlos
Izquierdo García.
2013 es el segundo año que paso
la Semana Santa por tierras valencianas. Como ocurre en el resto del país, aquí
las expresiones cristianas toman los
pueblos y ciudades, exteriorizándose en lugares en donde la mayoría del año
permanecen ausentes. Durante estos días, estamos
acostumbrados a ver muestras de fervor católico incluso en los hogares, cuyos
balcones se engalanan, o ante cuyas fachadas se disponen hileras de sillas
flanqueando las calles, de tal manera que los vecinos pueden contemplar
sentados el paso de las comitivas. Pero mi intención con esta entrada es
hacerme eco de otra manifestación religiosa en el ámbito doméstico: los
arreglos o doseles.
Algunos arreglos de Alberic: Oración de Jesús en el Huerto (calle Azorín), Ecce-homo (calle Pintor Sorolla) y Cristo en la Columna (calle Ausiàs March). En la
primera imagen se adivina a la derecha el estandarte de la cofradía, un
elemento identificativo de la hermandad, que prácticamente siempre forma parte
de la decoración del arreglo / Carlos Izquierdo García.
Más arreglos de Alberic: Jesús Nazareno (calle Arcipreste Ferrandis), Cristo de la Fe (avenida la Glorieta) y Virgen de la Soledad (calle Colón). En el arreglo de la izquierda se ha conseguido un
cierto dramatismo focalizando la luz en la cara del Cristo y dejando el resto
de la escena en penumbra. El recurso del tenebrismo es recurrente en la
ambientación de los pasos / Carlos Izquierdo García.
Esta curiosa tradición se
extiende principalmente por la comarca de la Ribera Alta (Alberic, Alzira,
Algemesí, Benifaió, Tous), aunque también está presente en otros puntos de
nuestra geografía (como la propia ciudad de Valencia). A falta de documentos escritos
que lo corroboren, parece ser que la
costumbre data del siglo XVII y que tuvo origen en Alberic. Todo indica que
por entonces, en dicho municipio las imágenes religiosas no se guardaban en el
interior de la iglesia, sino que eran los propios cofrades quienes custodiaban
los pasos procesionales durante todo el año en algunos espacios de sus viviendas,
adornados especialmente para hospedarlos.
A partir de ahí arrancó la tradición
de los arreglos, que bajo la denominación de doselesfue extendiéndose a los pueblos vecinos, a la par que se hacía más
compleja y elaborada. Las primeras ornamentaciones, que combinaban los
mejores paños de la casa y flores, con el tiempo evolucionaron hasta decorados
con un mayor realismo, alto nivel de detalle, arquitecturas efímeras,
vegetación real, rocas auténticas, iluminación, movimientos mecanizados, a lo
que se han sumado recientemente las nuevas tecnologías para crear un verdadero espectáculo visual y sonoro. Gracias a los anteriores recursos, se transforma el espacio doméstico de
partida hasta que ofrece un marco perfecto en el que emplazar la imagen
religiosa, completándose así una escena de la vida, pasión o muerte de
Jesús.
Los pasos así ambientados se exhibían
al público hasta el día de hoy, pudiendo ser visitados durante unas horas cada jornada.
La mayoría de estas escenografías se montan en estancias amplias, pertenecientes
a la planta baja de una casa, del local de alguna cofradía o hermandad, o
incluso de un casal fallero. Como dichos espacios suelen estar contiguos a la
calle, sus portones o ventanas se mantienen abiertos de par en par durante el
tiempo de exposición, lo que crea la sensación
de que los arreglos son capillas recayentes a la vía pública.
En estas vistas desde la calle, queda patente que los arreglos parecen capillas abiertas al exterior. En el Cabañal la mayor parte de los locales que albergan arreglos son reconocibles por tener en su fachada una cruz iluminada / Carlos Izquierdo García.
Los arreglosde Alberic suelen montarse de tal manera que el espectador puede verlos desde la calle a través del alguno de los vanos de la fachada, o bien adentrándose en el local donde se exponen / Carlos Izquierdo García.
El
método de elección del inmueble donde cada año se realizará el dosel varía
dependiendo de la hermandad: en algunas se hace mediante sorteo entre
los miembros interesados, mientras que en otras se asigna directamente a algún
cofrade que se haya ofrecido voluntariamente a montarlo en su vivienda.
En Alzira, estas instalaciones
se conocen como doseles y desde 1963 se
organiza un concurso anual para galardonar a las creaciones más destacadas,
teniendo muy en cuenta el mensaje que transmiten a la hora de valorarlas. En la web que indico a continuación, pulsando VER PREMIADOS en la columna de la izquierda, se puede contemplar
una galería de imágenes de los doseles premiados en las últimas ediciones del
certamen alcireño: